Para quienes residen en el interior del país mudarse a Caracas supone una decisión acertada que los acerca a una oportunidad de trabajo o estudio, una determinación que implica una búsqueda permanente en un mercado arrendatario que se ha contraído en los últimos dos años y" que no está al margen de la crisis económica, según la Cámara Inmobiliaria de Venezuela.

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Se trata de una situación que ha abonado el terreno para la proliferación de alquileres de habitaciones en el Área Metropolitana y en la Gran Caracas, donde la Cámara Inmobiliaria estima un déficit habitacional de 500 mil unidades. Mónica Restrepo, habitante de Barcelona, señala que conseguir una habitación supone una valoración de costo beneficio. “Hay que tener muy claro dónde se alquila”.

En la ciudad, los precios varían según la ubicación. En zonas como Chacaíto, Los Palos Grandes, La California y Los Dos Caminos los costos oscilan entre 20 y 60 mil bolívares. Hacia el oeste los alquileres se ubican desde 4.500, si se trata de un barrio, y 16 mil bolívares en lugares residenciales. “Es poca la oferta y los precios incrementa día tras días”, asegura Antonio Ponce, quien se acaba de mudar para La Pastora y cursa cuarto año de Medicina en la UCV.

La inseguridad y la pronunciada inflación son factores que dominan la dinámica del mercado arrendatario, según coinciden inquilinos y propietarios. En lugar de arrendar bajo el modo de pago mensual, Víctor Bermúdez, asegura que la coyuntura lo ha obligado a exigir el cobro por día.

Bermúdez, quien es informático y tiene tres años alquilando una habitación en Parque Central, indica que se trata de un negocio rentable. “Puedo ganar entre 350 y 500 mil bolívares al mes”. Sólo en un día recibe hasta 35 llamadas de interesados. En ese complejo, que cuenta con 7 torres de 18 pisos cada una, al menos dos familias por piso han hecho de los alquileres un negocio familiar, según Bermúdez.

Vilma Corro Rangel, de Propatria, afirma que ha incursionado en ese negocio para obtener ingresos. “Mis dos hijos se fueron del país y alquilé sus cuartos”, comenta y dice que acepta alimentos como parte del pago. “Me cuesta mucho salir y hacer colas por horas, soy una mujer de 68 años con problemas de hipertensión y azúcar, por eso le he pedido a mis inquilinos que me provean alimentos como forma de pago”, dice.

En Venezuela 19,3 % de las familias requiere una casa y las legislaciones para la Regularización y Control de los Arrendamientos de Vivienda" y de Costos y Precios Justos, han afectado la oferta de viviendas en alquiler.

Así lo advierte el estudio sobre Condiciones de Vida en Venezuela, elaborado por las Universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar y Católica Andrés Bello. La investigación fija su atención en la desaparición de un mercado de arrendatarios que ha forzado a 0,7% de las familias, lo que equivale a 531.356 hogares, cobijarse en espacios reducidos que en pocos casos disponen de servicios óptimos.

Carlos Alberto González, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, advierte que con el alquiler de habitaciones sucede lo mismo que el resto del mercado arrendatario. “Está contenido por la Ley de Arrendamiento”, dice.

La poca oferta y el alza de la demanda, explica el experto, han hecho que se incrementen los precios. Expone que la situación de pobreza ha sumido a la población venezolana en una dinámica muy precaria. A propósito de ello, señala que la clase media dedica 80% de sus recursos a la compra de alimentos.

La informalidad del mercado y la usencia de viviendas nuevas ha influido considerablemente sobre el arrendamiento, un negocio que se rige por los acuerdos verbales entre propietarios e inquilinos.

Fuente:"El Universal, 13 de agosto de 2016.