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España"⁄""Los precios del arrendamiento mantienen un importante ritmo de crecimiento en un tipo de transacción residual durante décadas en nuestro país.

¿Alquilar o comprar? Con la relativa recuperación del mercado inmobiliario muchos españoles se hacen la misma pregunta. Es cierto que, en contraposición de un «stock» de viviendas cada vez más escaso, la obra nueva ha recuperado el pulso y ha registrado un incremento de las transacciones que podrían impulsar un crecimiento cercano al 15% en el conjunto del año. A falta de cifras oficiales, distintos actores inmobiliarios aseguran que el precio del alquiler avanza incluso a un ritmo mayor. Según Pisos.com, en octubre la tasa interanual del alquiler se disparó un 9,66%. Tradicionalmente el alquiler ha estado relegado en España por la compra, pero la recuperación del sector podría estrechar distancias.

Lo cierto es que, tanto en la compraventa como en el arrendamiento, quedan pocas «gangas» en el mercado. Esta semana el portal inmobiliario Idealista publicó una estadística que mostraba que tres de cada cuatro alquileres superan los 500 euros en el territorio español. En ciudades como Madrid o Barcelona es prácticamente imposible encontrar un piso por debajo de ese precio. En San Sebastián, según la plataforma inmobiliaria, la oferta por debajo de ese umbral directamente es inexistente.

Francisco Encinar, jefe de estudios de Idealista, explica que, «mientras no cambie la tendencia y aumente significativamente la oferta de viviendas en las grandes ciudades los precios seguirán incrementándose en los próximos trimestres». Desde Idealista subrayan el interés por alquilar en estos núcleos urbanos, «algo que no sucedía desde los años cincuenta». Durante la crisis los precios del alquiler se mantuvieron estables porque los contratos se habían firmado años antes. Ahora, en las nuevas firmas, los propietarios actualizan los precios.

Las grandes urbes son el principal reflejo de que los españoles han modificado su cultura inmobiliaria. La burbuja sirvió como baño de realidad para todos aquellos que confiaban en que el sector contaba con una fortaleza perenne y que menospreciaban el alquiler. Ahora, con la relativa recuperación del sector, los consumidores tienen más cautela: «Los años de crisis han modificado gran parte de la psique inmobiliaria española, y la compra de una vivienda ha dejado de estar en nuestro ADN», dice Encinar.
Perspectivas

En este cambio, el gran beneficiado por el momento está siendo el alquiler, donde están subiendo los precios rápidamente. Mientras la demanda se mantiene al alza, la oferta es cada vez más limitada. La compraventa entre particulares, por su parte, también registra incrementos, pero todavía cuenta con un limitado respaldo financiero. «El alquiler se ha fomentado mucho estos últimos años y ha sido una clara alternativa a la compra. A medida que vaya mejor la economía y la demanda gane en solvencia, se producirán más compraventas», vaticina Manuel Gandarias, jefe de estudios de Idealista.

El nuevo Plan de Vivienda tendrá mucho que decir en los próximos meses en esta consolidación. El anteproyecto de ley presentado por el Gobierno busca impulsar el alquiler de las viviendas por colectivos más vulnerables y promover la rehabilitación de viviendas usadas. La primera medida, según Gandarias, «impulsará el mercado del alquiler», mientras que la segunda debería «fortalecer la compraventa y dar origen a muchos puestos de trabajo en nuestro país».

La compraventa ha mantenido su buen ritmo, pero el alquiler se ha consolidado como una alternativa cada vez más demandada. Lejos quedaron las reticencias de los españoles a este tipo de operaciones. En el futuro, será necesario templar esta euforia para enterrar definitivamente otros fantasmas del pasado.